Redacción 6 septiembre, 2018

Si existe una etapa de la vida en la que nos nutrimos de información y lo absorbemos todo, es durante la primera infancia. Los padres y los adultos que rodean al niño, serán los encargados de brindar las herramientas necesarias para estimular los procesos de aprendizaje. Y es sabido que los pequeños aprenden a través del juego, ya que mientras se divierten y exploran incorporan conocimientos que ayudan a su desarrollo integral. Existen entretenimientos de todo tipo y cada uno aporta a distintos aspectos del crecimiento del niño. Las posibilidades son muchas pero requieren de ciertos cuidados, es por esto que les brindamos 6 consejos para que los niños aprendan jugando.

  1. Participar del juego

Es importante para los niños que estemos con ellos acompañando y guiando el momento del juego. No sólo es útil para reforzar los vínculos familiares, sino que también nos brindará un panorama de cómo nuestro hijo reacciona frente a distintos estímulos, a pequeñas frustraciones y a los avances que va realizando. En la actualidad, es muy común que los niños pasen horas jugando en Internet. Si bien a la mayoría de los padres esto no les agrada demasiado, porque en general se trata de juegos online de guerra o de lucha, muchas veces este tipo de entretenimiento puede ayudar a desarrollar su razonamiento y a estimular sus capacidades estratégicas. Es muy importante para estos casos que los acompañemos y estemos atentos a las páginas en las que navegan, en vez de prohibirles algo que les gusta.

  1. Respetar sus tiempos

 No todos los niños aprenden a la misma velocidad, ni de la misma manera. Es necesario respetar sus tiempos para evitar lastimar su autoestima en pleno desarrollo. De a poco aprenderá a coordinar sus movimientos corporales, establecerán la relación mano-ojo y obtendrán la confianza necesaria para ganar autonomía.

  1. Evitar los menosprecios

 Lo que para nosotros puede parecer una tarea relativamente sencilla, como encastrar un bloque con otro, para el niño puede ser una tarea sumamente difícil. Es necesario acompañarlos y animarlos a intentar de nuevo para evitar el sentimiento de frustración. Así, eludimos la posibilidad de que el momento del juego pueda transformarse en un mal rato para el niño.

  1. Brindar las herramientas necesarias

 Deben buscarse juguetes adecuados para su edad, de materiales perdurables y de buena calidad. Las texturas son muy importantes para el desarrollo sensorial; hay juguetes de madera, de tela y de metal. Además, podemos salir afuera y jugar con materiales que encontremos en la naturaleza, como piedras, tierra, agua y ramas, y dejar que la imaginación construya su propio camino.              

  1. Derribar barreras

 Todo es un aprendizaje y todo ayuda al desarrollo futuro del pequeño. Debe dejarse de lado la vieja idea “si es niño, con pelotas y autos; si es niña, con muñecas”. Un niño puede manipular un juego de cocina de la misma forma que una niña puede embarrarse jugando al fútbol. Con menos límites, tienen más oportunidades de aprender, desarrollarse y encontrar lo que más les gusta hacer.

  1. Compartir tareas cotidianas

 Podemos lograr que los quehaceres diarios de la casa se conviertan una oportunidad de juego y diversión, que enseñará al niño a ser responsable en el entorno en el cual vive: guardar los cubiertos, por ejemplo, le ayudará a aprender a diferenciar objetos y a agrupar los que sean iguales. Las opciones son infinitas cuando se abre el juego a la creatividad.