Por que los jóvenes huyen de casa?

Huir de casa, es tan solo el síntoma visible de un modelo de crianza carente de valores y principios, donde la flexibilidad, la indiferencia, la falta de supervisión y

Huir de casa, es tan solo el síntoma visible de un modelo de crianza carente de valores y principios, donde la flexibilidad, la indiferencia, la falta de supervisión y orientación dibujan claramente las necesidades no cubiertas de aceptación, aprobación y pertenencia de sus miembros. Donde la pobre expresión de afectos, falta de límites y escala de valores inversa contribuyen a generar relaciones fracturadas, asfixiantes, y toxicas  que se vuelven el caldo de cultivo o común denominador de muchas familias mexicanas.

Caldo de cultivo en el que se gestan comportamientos parasociales, como la vagancia, vandalismo, farmacodependencia, alcoholismo, prostitución, indigencia e identificación con estereotipos antisociales o tribus urbanas estigmatizadas.

Hechos recientes denotan  en nuestros niños, adolescente y jóvenes patrones de conducta y forma de pensamiento altamente nocivos, influenciados principalmente por los medios de comunicación, mercadotecnia, materialismo social y la pertenecía a familias criminógenas, con códigos de silencio y alianzas de complicidad insana.

Su inmadurez o etapa de desarrollo los han hecho presa fácil para la reproducción e imitación de conductas de riesgo, exteriorizando actitudes, comportamientos y conductas autodestructivas y de heteroagresion, denotando la gestación de conductas altamente psicopáticas, que se traducen en conflictos con las figuras parentales,  rebeldía, resentimiento hacia las figuras de autoridad, ambición negativa mal canalizada, pobre insight, pobre juicio crítico de la realidad, baja tolerancia a la frustración y conductas agresivas .

En la adolescencia existen trastornos de la conducta, que tristemente no llegan a diagnosticarse en etapas tempranas, ya sea por desconocimiento, ignorancia, indiferencia o falta de acceso a instituciones de salud mental, entre ellos podemos mencionar el TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE, caracterizado por: Por un patrón de enfado, irritabilidad, discusiones y una actitud desafiante o vengativa, son menores que a menudo pierden la calma, están susceptibles o se molestan con facilidad. Adoptan una actitud desafiante, discuten a menudo con la autoridad y  la desafían activamente; rechazando casi cualquier petición de sus padres o maestros. Tienden a molestar  a los demás deliberadamente, culpando a los demás por sus errores o su mal comportamiento. Son rencorosos o vengativos.

EL TRASTORNO DE CONDUCTA es un patrón repetitivo y persistente de comportamiento en el que no se respetan los derechos básicos de otros, las normas o reglas sociales propias de la edad. Son menores que acosan, amenazan, inician peleas, hay llegado a utilizar un arma, robar, enfrentar a la víctima o a agredir sexualmente. A menudo sale por la noche a pesar de la prohibición de sus padres, empezando antes de los 13 años. Es Agresivo y cruel con personas y animales; se involucra en destrucción de la propiedad y ha prendido fuego deliberadamente con la intención de provocar daños graves.

Y por último el trastorno EXPLOSIVO INTERMITENTE el cual se caracteriza por Arrebatos recurrentes en el comportamiento que reflejan una falta de control de los impulsos de agresividad, manifestada por Agresión verbal (p. ej., berrinches, diatribas, disputas verbales o peleas) o agresión física contra la propiedad animales o personas. Lo anterior con una particularidad, que la magnitud de la agresividad expresada durante los arrebatos es bastante desproporcionada con respecto a la provocación   y que estos arrebatos agresivos recurrentes no son premeditados (es decir, son impulsivos o provocados por la ira) ni persiguen ningún objetivo tangible (p. ej., dinero, poder, intimidación).   Es importante mencionar que para este diagnóstico el individuo tiene que contar por lo menos con  una edad cronológica de seis años (o un grado de desarrollo equivalente).

De ahí la importancia de reconocer estas características para crear como instituciones, familias y sociedad, mecanismos de acción, traducidos en modelos de crianza asertivos, programas académicos más cívicos y con sentido humano. Así como políticas criminológicas encaminadas a la prevención primaria (antes de que ocurra la conducta), prevención secundaria (identificación y canalización) y prevención  terciaria (tratamiento).

Colaboración de la Mtra Carolina Miranda. Miembro de la Sociedad de Ciencias Forenses en Baja California, Ponente y Catedrática. CoFundadora de la Asociación Pro Eficiencia Gubernamental.