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Ideas Encontradas – Del Chacoteo a la Seriedad en las Redes: Reconocer Las Trampas de la Democracia

  Ideas Encontradas

  Del Chacoteo a la Seriedad en las Redes: Reconocer Las Trampas de la Democracia

  Jaime Canta

 

El electorado en México puede estar dividido, puede tener a su candidato predilecto para apoyarlo el día de la elección, pero en el fondo todos saben que están por eligir a una estructura, a una organización de políticos que pueden ver a la administración pública del país como un botín.

En estas últimas semanas he desarrollado un experimento a través de las redes sociales para tratar de entender, en lo cercano, cómo piensan los usuarios que, a mi juicio, son ciudadanos politizados que gustan polemizar acerca de sus preferencias partidistas.

Desde el 14 de marzo pasado, cuando en México iniciaban las campañas electorales para la  presidencia, empece a publicar letreros (posts) en cuatro grupos a los que me han invitado en la plataforma Facebook, y también en mi muro.

Desde un principio he tratado de mantener la neutralidad en lo que escribo para que las reacciones por lo publicado sean en relación al contenido del post o letrero, y la preferencia partidista de quien reacciona. El primer post del 14 de marzo dice:

“En la Guerra Sucia todos dicen medias verdades y mentiras. ¿Tú a cuál mentiroso le crees?”

En esos días de marzo las tres coaliciones que contienden por la presidencia del país estaban difundiendo propaganda en los medios electrónicos y las redes sociales con todo intensidad, calentaban el ambiente denostando sin compasión a sus rivales. Tuve pocas reacciones aprobatorias o likes, pero me pareció obvio el  silencio. Creo que incomodó a mis amigos de la red.

Un mes después cuando era más notorio que los candidatos de las tres coaliciones (Todos por México, Juntos haremos historia y Por México al frente) se desvivían por agradar al grueso del electorado: los pobres, entonces publiqué una cita de Ernesto Sabato.

“Qué democracia tenemos donde los corruptos viven en la impunidad, y al hambre de los pobres se la considera subversiva”.

De nuevo hubo poquísimas reacciones. Sin embargo, para mi el silencio era elocuente, la mayoría de los pobres en México no tienen acceso a la internet, ni posibilidades económicas para adquirir un teléfono inteligente, los que me leían eran clase medieros que están hartos de la carestía de la vida que les afecta como clase y tal vez no deseaban reaccionar públicamente para no identificarse como futuros pobres.

El 21 de abril, un día antes del primer debate presidencial cuando la totalidad de las encuestas ubicaban a la cabeza al candidato de la coalición Juntos haremos historia, Andrés López, y se sentía más la división entre los mexicanos que se “daban hasta con la cubeta” en las redes y los medios electrónicos, subí este post:

“Con el debate de mañana sabremos qué nos escandaliza y qué somos capaces de aceptar. A ver qué tan tolerantes o democráticos somos”.

Mis amigos de los grupos empezaron a abrirse, a darme likes y pocos comentaron positivamente acerca de la tolerancia. Pero no faltó quien dijo escéptico: “¿Tolerancia?, en México no hay tolerancia, ja ja ja”.

En los días posteriores al debate presidencial en las redes sociales y en los programas televisivos con contenidos de la contienda electoral, se seguía satanizando a los candidatos de acuerdo a sus preferencias. Decidí subir este post:

“Volvimos a oír los “pecados” de los candidatos en el debate, pero para presidente se elige a un político, no a un santo…”

La aceptación fue poca en mi muro, como en los otros cuatro grupos. Seguí pensando que al no haber desacuerdo el silencio significaba que mis amigos habían por lo menos reflexionado mi opinión.

Para finales de abril Andrés López seguía dominando la contienda según las encuestas, sus seguidores creyeron verlo ganar en el debate e igual los seguidores de José Meade y Ricardo Anaya vieron ganar a estos respectivamente. Pero los medios electrónicos se sumaban al derechista Anaya sin considerar tanto que todos atacaron a López en el debate y aún así no pudieron bajarlo en las encuestas. Mi post al respecto fue:

“Tienes 4 candidatos de derecha y no pueden contra 1 de izquierda. Eso es ineficacia. La ineficacia no es una virtud política”.

El post en esta ocasión tuvo un poco más de aceptación e incluso fue compartido, seguramente por los simpatizantes del izquierdista López. Sin embargo, cuando publique lo siguiente volvió el silencio:

“La utopía no es el socialismo. La utopía debe ser la libertad y la justicia social. Un candidato no encarna la utopía”.

Seguí subiendo posts relacionados al tema del día (trending topic) y era claro para mi que, de acuerdo a las preferencias de mis amigos, reaccionaban de un modo u otro, o simplemente me aplicaban la ley del hielo.

Pero donde propios y extraños han estado muy de acuerdo es el fondo del asunto:  la sucesión presidencial en México es más que un candidato. Publiqué este sábado 12 por la noche en mi muro y en los cuatro grupos:

“Cada seis años no se elige presidente, se disputa un botín llamado México”.

En un par de horas después más de un centenar de amigos del grupo Tijuana sin censura (en donde predominan simpatizantes de dos coaliciones) aprobaron la frase, en los otros eran decenas y 42 personas decidieron compartir el texto. He aquí algunos de los comentarios al respecto:

“J Luis Alcaraz Hasta que alguien hace referencia a la verdadera razón de las elecciones y la población común decide supuestamente quién se lleva el botín llamado MÉXICO”.

Manuel Cervantes En realidad eso es lo que persigue cada pinchi rata que ahí llega y ahorita no es la excepción…”

Guadalupe German Reyes Exactamente se disputan las riquezas que tiene este país la gente pobre les vale…”

Nacho Numero Uno Claro, de todos [los candidatos] no se salva ninguno.

Angeles Salazar Por desgracia es cierto!

No hubo ningún comentario defendiendo a su candidato.

Pienso que la democracia electoral abona a la división de la nación, el juego democrático de dividir para vencer, para confundir a la gente funciona para hacerla cómplice de un sistema establecido por todos pero diseñado por pocos: las élites políticas y económicas.

Pero finalmente el ciudadano reconoce el juego tramposo , como lo pude advertir con mis amigos de Facebook.

En México como en cualquier parte donde se practica la democracia moderna, para tratar de abarcar a todas las de hechura occidental, la estrategia es similar. La estructura del sistema no cambia, solo el presidente que lo administra.

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