Ideas Encontradas – La Sospechosa Actitud De Migrantes De La Caravana Hondureña

Los miles de migrantes hondureños que están atravesando México empezaron a llegar a la frontera que colinda con los Estados Unidos y a su paso…

  Ideas Encontradas

  La Sospechosa Actitud De Migrantes De La Caravana Hondureña

  Jaime Canta

Los miles de migrantes hondureños que están atravesando México empezaron a llegar a la frontera que colinda con los Estados Unidos y a su paso, desde su abrupta entrada al país, han demostrado actitudes caprichosas que cada vez más mexicanos reprueban.

El domingo once de noviembre llegó el primer grupo de 85 migrantes a la ciudad fronteriza de Tijuana pero no a pie. Todos ellos llegaron a bordo de dos autobuses de pasajeros comerciales. De la Central de Autobuses fueron trasladados directamente a una casa particular en una zona residencial de clase media alta y, de acuerdo a vecinos del lugar, los migrantes bajaron de vehículos del gobierno federal mexicano.

Mientras tanto algunos funcionarios locales ya empezaron a quejarse del gobierno federal por no apoyar con recursos humanos ni con recursos económicos a la ciudad que espera una afluencia de casi dos mil personas, pero si dispone de elementos policíacos para custodiar a los migrantes en su viaje por el país.

Hasta este miércoles once a Tijuana habían llegado por autobuses comerciales, poco más de 800 migrantes en su gran mayoría hondureños. Un día antes un centenar de ellos rechazó el apoyo de las autoridades locales y organizaciones civiles y religiosas que atienden migrantes, y decidieron dirigirse a la delegación municipal Playas de Tijuana.

Según dijeron algunos migrantes, entrevistados por reporteros locales, que ellos preferían dormir en la playa de la ciudad pese al frío de la temporada que en los albergues habilitados para ellos “porque no confiamos en las autoridades”. Otro migrante hondureño decía en video publicado en redes sociales que él cruzaría de manera prohíbida por Playas de Tijuana hacia los Estados Unidos “cuando haya cambio de guardia por la noche”. Según presumió, ya lo había hecho antes.

Pese a que los tijuanenses están acostumbrados a recibir nuevos migrantes en la ciudad todos los días, y por ello hay organizaciones no gubernamentales civiles y religiosas dedicadas específicamente para ello, su capacidad de alojamiento será rebasada con el millar y medio que se estima lleguen a Tijuana.

La rutina de atención profesional de migrantes en la ciudad en esta ocasión ha sido virtualmente despreciada por un grupo numeroso de migrantes. Este miércoles once más hondureños decidieron unirse al centenar de migrantes que desde el lunes acampa al pie del cerco fronterizo en la zona de Playas de Tijuana.

Este hecho ha llamado la atención a los residentes de la zona y la ciudad, porque se había divulgado a través de los medios que la “caravana de migrantes centroamericanos” solicitaría asilo político a los Estados Unidos porque ellos eran objeto de persecución en Honduras y temen por su vida, pero la puerta de entrada oficial y oficinas para solicitar asilo o refugio está muy lejos de Playas de Tijuana.

Los migrantes hondureños que están llegando a la fronteriza Tijuana que colinda con San Diego, California, se pueden identificar superficialmente entre personas pobres urbanas, personas pobres campesinas, grupo LGTB y grupos de personas renuentes al apoyo gubernamental y de las ONG’s.

Hasta el momento el Instituto Nacional de Migración (Inami) no ha difundido algún comunicado para informar a la ciudadanía los pormenores del flujo migratorio en Tijuana y otras ciudades fronterizas. Poco se sabe del tramite administrativo que realizó el Inami en la frontera sur con los migrantes que están llegando en grupos a las ciudades.

La desinformación del gobierno federal ha contribuido a que los residentes de Tijuana, por lo menos, estén preocupados por desconocer el estado de salud de los migrantes y sus antecedentes de conducta social. Sin embargo, las autoridades de salud local han prometido revisar y atender en los albergues a los recién llegados.

Alrededor de esta eventualidad  nacional que ha creado la llamada “caravana de migrantes de Centroamérica”, se ha especulado quién está detrás de este movimiento masivo de personas. Los adversarios de la derecha ven a la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, la conocida CIA, enviada por el presidente Donald Trump. Los adversarios de la izquierda ven a agitadores enviados por los presidentes venezolano y niaraguense, Nicolás Maduro y Daniel Ortega.

Por otro lado hay quien piensa que la administración saliente del gobierno federal mexicano encabezada por Enrique Peña Nieto, es quien está manipulando la caravana y tratando de dejar un problema más al gobierno entrante de Andrés Manuel López Obrador.

La verdad se sabrá a futuro, por supuesto, pero mientras tanto las ciudades fronterizas del norte de México, como es el caso de Tijuana, están presenciando una actitud atípica de lo visto por décadas en el típico migrante nacional e internacional que llega a ella con la intención de pedir asilo político a los Estados Unidos.

Nadie mejor que los residentes de Tijuana, quien fueron migrantes o son hijos de migrantes, saben lo que es un migrante.