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Ideas Encontradas – ¿Podrá EUA Detener La Caravana de Migrantes Solo Con Gas Lacrimógeno?

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  Ideas Encontradas

  ¿Podrá EUA Detener La Caravana de Migrantes Solo Con Gas Lacrimógeno?

   Jaime Canta

 

Seguramente las balas de goma y el gas lacrimógeno que usaron los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos para repeler a migrantes centroamericanos que intentaron entrar a su país, no será suficiente para desanimar a quienes desean vivir en la Unión Americana.

Como se había advertido en este espacio, la ciudad de Tijuana, México, está sirviendo de campo de batalla entre los migrantes centroamericanos, y quienes los respaldan, contra el gobierno de Donald Trump. El conflicto no inició este domingo 25 pasado, lo que se escenificó fue el primer enfrentamiento directo entre ambas fuerzas.

La lucha puede remontarse a años atrás, pero la organización de las caravanas de migrantes de centroamericanos es reciente y está apoyada por instituciones hasta ahora innombrables por las autoridades estadounidenses.

Organizaciones no lucrativas y pro migrantes en Estados Unidos no son las únicas que han asesorado discretamente a los contingentes de hondureños, salvadoreños y guatemaltecos para huir de la pobreza y la muerte que predomina en sus países, también instituciones religiosas están alentando a los centroamericanos a ponerse a salvo en “países seguros”.

Desde su salida de los países de origen y a lo largo de su viaje por todo México, los migrantes centroamericanos han recibido apoyo humanitario de iglesias cristianas y Católica. El gobierno mexicano se ha contactado con las jerarquías religiosas para que las iglesias subrayen, a través de su estructura (sacerdotes, pastores, etc.) el enfoque humanitario de las mismas para mantener un ambiente de cordialidad hacia los centroamericanos de parte de sus feligreses.

Independientemente del llamado gubernamental a las instituciones religiosas ellas han ofrecido, en la medida de sus posibilidades, comida, ropa y techo a los migrantes a lo largo del país y con el apoyo ciudadano. En Tijuana el conocido desayunador salesiano de “El padre Chava” es el lugar inicial al que llegan por lo general los migrantes y es el que han aprovechado cientos de los centroamericanos de las caravanas.

Una de las motivaciones de los migrantes albergados en Tijuana, es la fe. Así lo demostraron en la manifestación de este domingo. Cuando el contingente de migrantes fue interceptado por un grupo de antimotines de la Policía Federal para evitar que usaran el puente El Chaparral, ellos empezaron a gritar a un ritmo que parecían oraciones religiosas más que consignas políticas.

Sin embargo, entre los casi cinco mil centroamericanos en Tijuana hay personas que han demostrado conductas sociales violatorias a reglamentos y códigos civiles que pueden ser motivo para deportación a sus países. Las conductas intransigentes de esos pocos migrantes han dado mala imagen a las caravanas que están compuestas en su mayoría por personas y familias pobres.

Pese a que anticipadamente los migrantes albergados en la Unidad Deportiva Benito Juárez de la zona norte de Tijuana, avisaron que efectuarían un marcha pacífica que concluiría en la zona de El Chaparral, las autoridades federales se opusieron a ello para evitar que los migrantes causaran el cierre de la garita mexicana en esa zona. Sin embargo, las autoridades federales, por lo menos no se hizo público, no propusieron a los migrantes otro espacio como alternativa.

Después de una hora de estar detenido el contingente de migrantes al pie del puente El Chaparral, los centroamericanos decidieron rodear a los antimotines y, por calle adyacente, desviaron su camino, cruzaron la canalización del Río Tijuana actualmente seco, con el fin de llegar al lugar deseado.

De nuevo fueron coptados los migrantes por agentes federales antimotines que estaban estrategicamente colocados en la zona de El Chaparral. Luego de que la Policía Federal desalojó a los manifestantes de El Chaparral, una parte de los migrantes se acercaron al cerco metálico de la limitación internacional y algunos jóvenes pudieron internarse unos metros a territorio estadounidense pero fueron interceptados y repelidos con balas de goma. Por la tensión del momento los agentes de la Patrulla Fronteriza iniciaron a disparar bombas de gas lacrimógeno a los migrantes que se encontraban en territorio mexicano.

Estos hechos provocaron enojo entre políticos estadounidenses. Por ejemplo la cofundadora de Black Lives Matter, Alicia Garza, dijo:

“Esto es increíblemente vergonzoso. Buscar asilo no es un delito… disparar gas lacrimógeno a los solicitantes de asilo carece de un nivel básico de humanidad. Este es tu gobierno. Este es nuestro gobierno.”

Brian Schatz, un senador demócrata por Hawái, dijo con ironía: “Cualquier persona que se sienta incómoda al rociar con gas lacrimógeno a los niños es bienvenida a unirse a la coalición de la moral y los sanos”.

En tanto en México ningún político ha opinado categóricamente al respecto. Pero las autoridades migratorias identificaron a por lo menos 98 centroamericanos que participaron en la manifestación del domingo e intentaron cruzar indebidamente a los Estados Unidos. El comisionado de migración, Gerardo García Benavente aseguró que esas personas “fueron puestas a disposición del Instituto Nacional de Migración y han sido deportadas”.

Esta actuación inmediata en Tijuana del Instituto Nacional de Migración (INM) contrasta con la del mismo INM en la frontera sur de México donde hace casi un mes, miles de centroamericanos entraron bruscamente al país y el INM nunca dijo haber deportado a nadie pese a la violación de leyes migratorias mexicanas.

Por su parte la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) de México reprobó la violencia ejercida por la Patrulla Fronteriza contra los migrantes que buscan asilo por razones humanitarias y, además, solicitó al gobierno federal mexicano comunicarse con el gobierno estadounidense para evitar que sus cuerpos policíacos disparen bombas de gas lacrimógeno a territorio mexicano.

El presidente Donald Trump insiste en ver políticamente el asunto migratorio de los centroamericanos y culpa reiteradamente a los demócratas de estar manipulando a las caravanas para afectar a su gobierno. Trump no quiere ver la crisis humanitaria que experimenta Centro América, lo que sí están haciendo las iglesias y por ello colaboran entre sí para tratar de salvar a la gente vulnerable.

 

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