¿Cómo nos damos cuenta de que tenemos diabetes tipo 2?

Una enfermedad silenciosa durante años, que se descubre con los exámenes. A veces, la única señal es el aumento en la tendencia a orinar

Una enfermedad silenciosa durante años, que se descubre con los exámenes. A veces, la única señal es el aumento en la tendencia a orinar

Millones de personas alrededor del mundo no saben que tienen diabetes tipo 2 o están muy predispuestas. Quien se ve afectado por la enfermedad, al principio no experimenta perturbaciones y, a menudo, el diagnóstico se produce en el momento de los controles realizados por otras razones o por la aparición de complicaciones, como un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Sí, porque la diabetes tipo 2, si no se reconoce y al no tratarse correctamente, puede tener muchas repercusiones negativas.

La epidemia de diabetes tipo 2 que estamos presenciando es el resultado del estilo de vida de la era moderna, marcado por un estilo de vida sedentario y malos hábitos alimenticios. No es coincidencia que esta enfermedad se manifieste más a menudo en personas con sobrepeso u obesidad.

Esta forma de diabetes, también llamada no insulinodependiente, se debe a la capacidad reducida del cuerpo de usar insulina, que permite que la glucosa ingrese a las células, donde se usa como fuente de energía. Si la insulina no funciona bien, la glucosa se acumula en la sangre (hiperglucemia), con varios efectos negativos en el cuerpo. En su desarrollo hay una predisposición genética acompañada de factores de riesgo como, de hecho, el sobrepeso u obesidad, pero también el colesterol alto, la hipertensión, los hábitos de fumar y el sedentarismo.

¿Cuáles son los síntomas?

Durante años no causa perturbaciones sorprendentes. Entre los síntomas de vigilancia puede haber una tendencia a orinar más. Además, los niveles altos de glucosa en la sangre, si no se corrigen, con el tiempo pueden promover la aparición de numerosas complicaciones de los ojos, los riñones, el sistema cardiovascular y el sistema nervioso, con trastornos muy graves que van desde la retinopatía hasta la insuficiencia renal, desde el pie diabético a la disfunción eréctil.

¿Cómo se puede frenar el problema?

En primer lugar, cambiando los hábitos alimentarios y aumentando la actividad física. Esto es particularmente válido en todos los casos definidos de prediabetes porque puede evitar que la enfermedad se establezca. Cuando los niveles de glucosa en la sangre comienzan a subir, se necesitan medicamentos. Hoy podemos contar con diferentes ingredientes activos, y los nuevos vendrán pronto. Entre los últimos disponibles están los inhibidores de la reabsorción de glucosa a nivel renal que favorecen su excreción con la orina. Por el contrario, la insulina de acción muy prolongada y las drogas que bloquean el receptor de glucagón (otra hormona clave en el metabolismo del azúcar), llegarán pronto. Lo importante es elegir la terapia más adecuada en relación con las características específicas de la enfermedad y el paciente.

¿Qué se puede hacer en términos de prevención?

La dieta y el ejercicio reducen drásticamente el riesgo de diabetes 2. Todas las personas mayores de 45 años deben controlar su nivel de azúcar en la sangre regularmente. También se necesita una atención especial en el caso de niños o adolescentes obesos, con riesgo de desarrollar diabetes antes.

Origen del artículo: www.curadiabetes.info